Publications & Products
El largo brazo del desarrollo
El largo brazo del desarrollo

Cómo un funcionario de desarrollo institucional logró convertir a los miembros del profesorado en socios de la recaudación de fondos

Por Valerie V. Gray


Sidebar      

©2011 Keith Negley c/o theiSpot.com



Comparte con nosotros tus comentarios

¿Qué te pareció el artículo?

Ver en inglés

Como recién llegada al campo del desarrollo universitario hace más de 7 años, me sorprendió descubrir que el desarrollo institucional y el profesorado no compartían una relación de trabajo cercana. La oficina de desarrollo recauda fondos para apoyar las becas de los profesores y, me pregunté, ¿por qué no participan más en esta labor tan importante? Y, ¿por qué no me miran a los ojos?

La Escuela de Educación de la Universidad Temple de Pensilvania tiene un equipo de desarrollo institucional muy pequeño (cuando llegué, un funcionario de desarrollo institucional de tiempo completo y un auxiliar de oficina de medio tiempo) pero una base de exalumnos de más de 35,000 personas. Yo provenía de un puesto de administración/ventas con una organización bancaria de gran tamaño; sabía que necesitaría toda la ayuda que pudiera obtener. Deseaba involucrar al profesorado para aumentar la actividad de desarrollo institucional.

Mis colegas de recaudación de fondos en el campus estaban de acuerdo conmigo en que, en principio, era buena idea. Sin embargo, había un asunto bastante grave detrás de cada conversación sobre el tema y que teníamos que resolver: ¿Cómo cambiar la percepción de que la recaudación de fondos es algo muy inferior a la vocación académica?

Antes de mi llegada, el decano de la escuela, tan orientado al desarrollo institucional como yo, nunca había puesto un pie en la oficina del director de desarrollo institucional que se encontraba a tan solo 8 metros del despacho del decano. Y luego estaban los miembros del profesorado, quienes, con base en nuestra comunicación durante mis primeros meses de trabajo, generalmente se podían dividir en cuatro categorías:

Los negativos, unos cuantos profesores me dijeron abiertamente que no había relación alguna entre el trabajo tan importante que ellos desempeñaban y la recaudación de fondos.

Los que nos ignoran, como ya mencioné, algunos profesores me evitaban totalmente, incluso bajaban la vista en los pasillos o caminaban en dirección opuesta cuando me veían. Eso no era bueno para mi mente.

Los que sonríen y se llevan la mano a la cartera, algunos profesores, de hecho, se llevaban la mano a la cartera o al bolso cuando yo entraba a algún salón, como si fuera a robarles todas sus posesiones.

Los partidarios, varios profesores realmente nos animaban y brindaban su apoyo. Este pequeño y positivo grupo me dio la confianza para explorar ideas en torno a involucrar a profesionales de otras áreas en la recaudación de fondos.

Me complace informar que esta novicia del desarrollo institucional pudo ampliar el alcance de su oficina involucrando al profesorado. ¿Cómo lo hice? Apliqué los principios de administración de los negocios con fines de lucro a la recaudación de fondos sin fines de lucro.

Cómo obtener apoyo

Primero, es de vital importancia obtener el apoyo de los líderes clave y de los colegas. Hablando sobre cuestiones prácticas, podría ser riesgoso que alguien se uniera a una iniciativa que no ha sido sancionada por el alto mando, por lo que lograr que los líderes respalden sus ideas facilita mucho las cosas. De manera similar, en mi vida profesional anterior, he visto varias ideas e iniciativas impulsadas por el liderazgo marchitarse y morir porque los empleados no las habían hecho suyas. Las ideas innovadoras pueden tener una muerte lenta si las tareas, no importa qué tan bien diseñadas y bien intencionadas sean, no las lleva a cabo la gente de a pie.

Mi decano apoyaba explícitamente a mi oficina. Se aseguraba de que el desarrollo institucional fuera una parte importante de las conversaciones en toda la escuela, reservaba tiempo para que yo hablara en las reuniones mensuales con los profesores, ayudó a identificar profesores voluntarios que apoyaran mi trabajo y generalmente ayudaba a los demás para que se sintieran cómodos conmigo.

Temple es una universidad estatal que ha dependido históricamente de las asignaciones del gobierno. Cuando llegué, el programa de desarrollo institucional era relativamente nuevo en la escuela. Contar con el apoyo del liderazgo y de otras personas dentro de la escuela fue esencial para establecer mi credibilidad y autoridad. No sucedió de la noche a la mañana, la cultura comenzó a cambiar lentamente. Hoy en día, aunque aún hay algunos profesores en las categorías antes mencionadas, los partidarios superan por mucho a los negativos.

Cómo desmitificar el desarrollo institucional

Una manera eficaz para relacionar a los profesores con el trabajo de desarrollo institucional es decirles lo que hacen los funcionarios de desarrollo institucional. Durante las reuniones mensuales con el profesorado, comparto los objetivos de recaudación de fondos y de participación de los exalumnos, y trato de presentar al menos un hecho sobresaliente que los relacione con el trabajo de desarrollo.

Al principio, explicaba que aunque estaba segura de que parecía llevar una vida muy glamourosa (un rumor divertídisimo que escuché es que yo me ganaba la vida "comiendo y hablando"), mi trabajo en realidad tenía que ver con ‘lo que usted ha hecho por mí últimamente' y con justa razón. Cada primero de julio, al inicio de nuestro año fiscal, sin importar el monto que hayamos recaudado el año anterior, tenemos que volver a una participación del 0% de los exalumnos y cero centavos en nuestras arcas. ¡De hecho, vi la sorpresa en el rostro de varios profesores cuando escucharon esto!

En presentaciones posteriores, ya había ilustrado a los profesores y al personal acerca de la diferencia entre el apoyo anual y la donación mediante una fundación. Esa conversación llevó a los profesores a establecer una fundación al mes siguiente.

También hablamos sobre cómo utilizo la misión y las prioridades de la escuela y las becas de miembros individuales del profesorado en mi trabajo. En otras palabras, les expliqué que tenemos una relación simbiótica, y que mi objetivo es obtener el apoyo filantrópico para su trabajo colectivo e individual, así como el de sus estudiantes. Invito a los profesores a analizar conmigo sus objetivos y el papel que la recaudación de fondos puede desempeñar para que logren sus objetivos de investigación.

Una vez, una profesora y yo hablamos de su deseo de crear un programa en las escuelas que apoyaban su investigación sobre alfabetización mediática. Después de investigar un poco, descubrimos una compañía nacional cuyas prioridades filantrópicas incluían la alfabetización mediática y los jóvenes. En tres meses, la compañía le había otorgado a esa profesora 50,000 dólares para instrumentar un programa de alfabetización mediática en una escuela pública local.

Disemine el amor

Además de explicar lo que hace, comparta con los profesores la alegría que produce la recaudación de fondos. La inspiración provoca participación.

Mi primera oportunidad para hacer esto fue hace seis años cuando me propuse reclutar voluntarios entre los profesores para que sirvieran en el comité de becas de la universidad. Si bien en un principio, tuve que rogar y prácticamente reclutar a los profesores para que se unieran al comité, los miembros del grupo se convirtieron en maravillosos embajadores para los voluntarios futuros.

Los profesores voluntarios leían y calificaban las solicitudes de becas, incluidos los poderosos ensayos de estudiantes que han superado tremendos obstáculos para llegar a la universidad. También participan en el almuerzo de becas en el que reunimos a los donadores y a los receptores. Los miembros del profesorado han descrito esta experiencia como gratificante y reconfortante; ven de primera mano la importancia de recaudar fondos para becas y se dan cuenta de la relación que hay entre su trabajo y el desarrollo institucional. Aunque ningún miembro del profesorado se ofreció el primer año, ahora tenemos hasta 20 voluntarios comprometidos—entre ellos algunos de los que nos ignoraban o se negaban—para ser parte del comité de becas. Casi todos los miembros del comité de becas ahora donan a la universidad, incluyendo al fondo de becas general.

Delegue

El experimento con los voluntarios me enseñó que podía lograr que los profesores participaran más activamente en el desarrollo institucional si yo los empoderaba para hacerlo. Así que designé a ciertos miembros del profesorado como "delegados". Para que esta función fuera oficial, le di a cada uno de ellos un fistol con una nota que comenzaba diciendo lo siguiente: "¡Felicidades y gracias por aceptar convertirse en un Director Delegado de Desarrollo Institucional!"

Les dejé en claro a mis nuevos delegados, o D3 como me refiero a ellos de cariño, que no quiero que hagan mi trabajo. Quiero que ellos representan a la universidad en eventos sociales externos no académicos; que mantengan los ojos y los oídos abiertos para las oportunidades de financiamiento, y que me acompañen en las visitas a los donadores.

Hay que estar abierto a darles a los demás la autoridad para que hablen y actúen en su nombre. Una vez que la gente comprende mejor un tema, es posible que se convierta en un fuerte aliado. Un D3 me informó que estaba en una reunión cívica cuando la conversación cambió a un tema en el que un colega estaba muy interesado (lo sabía debido a una reunión de los D3). El D3 pudo dar la información necesaria para despertar la curiosidad del posible donador, y mi oficina pudo darle seguimiento y hacer una conexión entre éste y el profesor interesado.

Los D3—ocho profesores y miembros del personal elegidos porque son entusiastas, colegiados y están abiertos a la idea de ayudar a la universidad de esta manera—no sólo ampliaron el alcance de mi oficina, también hacen suyo el trabajo, en parte. Durante nuestras poco frecuentes reuniones (reconozcámoslo, ¿quién quiere tener más juntas?), presentan ideas nuevas sobre cómo involucrar a los exalumnos, hacen preguntas sobre las mejores prácticas actuales de la industria e incluso piden capacitación.

Día de entrenamiento

Antes de permitir que los profesores o cualquier otro miembro de su personal no oficial de desarrollo institucional se acerque a un donante, ¡deténgase!. Es muy importante capacitar a cualquier persona que lo represente a usted, a su oficina o a su institución de alguna manera. La capacitación no tiene que ser un proceso exhaustivo, pero es esencial que prepare a los profesores para cada papel que les pida que desempeñen.

En mis sesiones de capacitación "Cócteles para principiantes", comparto con los profesores el tipo de preguntas que podrían considerar plantear durante un cóctel y cómo retirarse con gracia de una conversación. También les ayudo a practicar para una reunión próxima mediante juegos de papeles.
Asegúrese de también entrenarlos en cuestiones administrativas. Una buena manera de ayudar a los profesores a entrar al desarrollo institucional es pedirles que lo acompañen a una visita administrativa o pídales que agradezcan a los donadores en nombre de la institución.

Hemos obtenido resultados tangibles e intangibles de nuestro programa de delegados. Creo que la capacitación nos ayudó a obtener una donación de siete cifras, cuando una D3 utilizó su capacitación para hacer más sólida la relación con el donante y para articular mejor las necesidades generales de la institución.

El reto del profesorado

El año pasado, tuve la oportunidad de saber si la operación Involucre a los Profesores estaba teniendo algún efecto. Estaba charlando con el presidente de la asamblea colegiada, y uno de nosotros preguntó "¿No sería maravilloso si casi el 100 % de los profesores hiciera donaciones a la universidad?". Nos reímos por haberlo pensado—en ese momento sólo el 10 % de los profesores eran donadores—, pero luego nos pusimos serios y determinados.

Si bien la universidad ha tenido campañas periódicas para los profesores y el personal administrativo, no se tenían metas específicas. Esta vez, un popular profesor emérito y donador aceptó iniciar una subvención de desafío para estimular la donación. Si el 90 % de los profesores hacía donaciones durante el año fiscal 2010-2011, podían determinar el propósito y el uso que se le daría a los fondos. Si no se lograba el 90 % de la participación objetivo, entonces los fondos irían al fondo general de becas para estudiantes. No alcanzamos el objetivo, lo cual fue decepcionante, pero nos anima el 66 % de los profesores que contribuyó, y trabajaremos arduamente para conservar a este grupo de donadores mientras seguimos cultivando a los otros profesores. He oído incluso a algunos que no son D3 hablar sobre formas de ayudar a otros profesores a ver la importancia de apoyar a la institución.

Si le interesa ampliar el equipo de su departamento poniendo a los profesores a trabajar, la mejor manera de empezar es obteniendo el apoyo del liderazgo institucional clave. Luego se puede centrar en los profesores que son donadores actualmente, aquéllos con los que ha trabajado antes o incluso los que simplemente sonríen y lo miran a los ojos en los pasillos. Recientemente recibí una nota de un Negativo reformado: "¡Gracias por todo lo que usted y su equipo hacen por todos nosotros!". La siguiente semana, él y yo planeamos una vista a un donador potencial (uno que él identificó).

Acerca de los Autores Valerie V. Gray

Valerie V. Gay es la decana adjunta de desarrollo institucional de la Escuela de Educación de la Universidad Temple de Pensilvania.

Comentarios

(1024 caracteres incluyendo espacios)

Para comentar debe estar registrado. Su nombre y la institución se mostrarán junto con el comentario.