Publications & Products
Peligro claro y presente
Peligro claro y presente

En pocas palabras, recuadro

Por Caroline E. Mayer


Shorts       Sidebar      


Comparte con nosotros tus comentarios

¿Qué te pareció el artículo?

Ver en inglés

"Director de la Escuela de Economía de Londres renuncia por vínculos con Libia"

"St. Andrews revisa centro mientras se muestran vínculos con Siria"

"La Universidad de Durham defiende haber aceptado fondos de Irán"

Cada vez que Rachel Dearlove ve un titular como estos, respira profundamente dos veces.
Primero, un suspiro de alivio porque la noticia no implica a su institución, la Universidad de Reading en el Reino Unido, donde, como gerente de soporte de calidad internacional, desarrolla y administra las asociaciones académicas internacionales.

Luego, Dearlove exhala en silencio, preguntándose si -y cómo- se podrían haber evitado estos incómodos titulares. Tal vez es hora de que las campañas de recaudación de fondos educativos "vuelvan a la escuela", dice Dearlove. "Tenemos que ser más reflexivos acerca de los donativos que aceptamos y las asociaciones que buscamos".

Ya sea que las donaciones provengan de gobiernos extranjeros que eran considerados afines y que ahora son despreciados o de empresarios famosos que luego fueron condenados por fraude, las donaciones problemáticas "son el tipo de cosas que mantienen a todos los funcionarios de desarrollo institucional despiertos por la noche", dice Peter A. Hayashida, vicerrector de desarrollo universitario de la Universidad de California, Riverside. "No importa cuánta diligencia debida se realice, no importa cuan extensa sea la investigación que se lleve a cabo, nadie puede predecir el futuro. No siempre podemos prever el momento en que una donación perfectamente razonable se convertirá en una pesadilla".

"Por fortuna", agrega rápidamente, "no hemos tenido problemas de este tipo en mi institución, pero temo que con sólo hablar de esto, algo así nos suceda".

Quizá es por eso que muchas instituciones, incluso las que nunca han tenido una experiencia como esas, se muestran renuentes a hablar del tema de las donaciones comprometedoras. Muchas instituciones que han aparecido en las noticias en los meses pasados se rehusaron ser entrevistadas para este artículo. Sólo algunos profesionales del desarrollo institucional estuvieron dispuestos a compartir algunas de las lecciones aprendidas cuando las donaciones salen mal.

Jayne E. Whitehead, vicepresidente de desarrollo universitario de la Universidad de Miami en Ohio y director ejecutivo de la Fundación de la Universidad de Miami, es uno de ellos. En mayo de 2010, Miami devolvió los 5 millones de dólares (alrededor de un tercio de la cantidad prometida) que había recibido de Thomas Petters, un hombre de negocios de Minnesota, que en algún momento fue propietario de Polaroid, Sun Country Airlines y Fingerhut Direct Marketing. Petters, que alguna vez fuera un empresario y filántropo muy reconocido, fue declarado culpable en 2009 de montar un esquema Ponzi de 3 700 millones de dólares. Dos días después de su condena, Miami anunció que devolvería todas las donaciones de Petters, incluidos los fondos asignados para crear el Centro de Liderazgo, Ética y Habilidades de Desarrollo en memoria de su hijo. Como lo anunciara de manera sucinta el rector de la Universidad de Miami, David Hodge: "La universidad no tiene interés en conservar el dinero que el señor Petters obtuvo mediante fraude o engaños".

"Fue un período muy doloroso", recuerda Whitehead. Pero le enseñó a Miami dos valiosas lecciones, apunta. "Primero, hay que asegurarse de contar con las políticas adecuadas". Eso incluye un comité de nomenclatura, guiado por una política integral, para garantizar que las normas se cumplen de manera uniforme en todo el campus. Las escuelas también deben investigar a los donadores "para asegurarse de que la persona demuestra la honradez que esperamos reflejar".

Sin embargo, Whitehead reconoce que "incluso los mejores procesos no nos pueden proteger de los malos actores". Eso nos lleva a la segunda lección de Whitehead: "No importa qué tan sólidas sean sus políticas y procedimientos, eso le puede suceder a cualquier institución en cualquier momento... y esa debería ser la lección número 1".

Cada vez más preocupante

¿Qué es una donación comprometedora? A primera vista, la respuesta parece fácil, ya que la mayoría de las instituciones tiene una política en contra de aceptar el dinero obtenido de actividades ilícitas, tales como la venta de drogas o por delitos de cuello blanco. Pero a menudo, las organizaciones sin fines de lucro no saben que el dinero que aceptaron se obtuvo por medios ilegales hasta muchos años después de haberlo aceptado. Entonces, comienzan las preguntas éticas: ¿Cuánto tiempo debe pasar antes de que una donación ya no se considere comprometedora? Y ¿no sería mejor utilizar el dinero ilícito para un bien mayor, como la educación y las becas?

Las respuestas difieren de una institución a otra, y luego según el caso. "No hay respuestas fáciles", dice Gene Tempel, uno de los fundadores del Centro de Filantropía de la Universidad de Indiana y ahora presidente de la Fundación de dicha institución. "Algunos funcionarios también se preguntan, '¿Cómo nos atrevemos a juzgar a los demás?' Sin embargo, la verdadera pregunta es, '¿Su organización puede resistir un asalto en su integridad?' Porque si no puede hacerlo, quizá no podrá proporcionar la educación y/o las becas para ayudar al bien mayor en el futuro".

En estos días, es mucho más que ilegalidad lo que "ensucia" las donaciones, como aprendieron recientemente las tres universidades británicas mencionadas al inicio de este artículo. Los cambiantes puntos de vista políticos, culturales y sociales también pueden provocar problemas. Como escribió Dearlove de la U. de Reading en un reciente artículo en línea del periódico The Guardian, las universidades "recibieron dinero de fuentes relacionadas con países con los que, en ese momento al menos, el Reino Unido tenía relaciones diplomáticas y comerciales normales. Varias de ellas fueron alentadas por nuestro gobierno para establecer esas relaciones". Ahora que los gobiernos de esos países están siendo desacreditados, las universidades son objeto de la crítica.

Las donaciones comprometedoras no son algo nuevo para las instituciones educativas, y los recientes escándalos empresariales (Enron y Tyco son ejemplos de ello) involucraron a importantes filántropos de la educación. El aumento de la internacionalización y de la globalización también plantea nuevos riesgos. Además de los cambiantes entornos políticos y los valores culturales enfrentados, los organizadores de campañas de recaudación dicen que los registros son mucho menos públicos fuera de Norteamérica y Europa, lo que dificulta aún más verificar la validez y la fuente de una donación.

Lamentablemente, algunos expertos en recaudación de fondos predicen que las donaciones comprometedoras serán más comunes, en especial a medida que la disminución de la financiación pública fuerza a las instituciones a buscar más fondos de fuentes privadas. "En estos tiempos, en los que el dinero para recursos es limitado, es posible encontrar rectores y líderes universitarios que tratan de mover los límites un poco," dice un funcionario de recaudación de fondos de una importante institución de investigación estadounidense.

Sin embargo, los funcionarios de promoción y desarrollo dicen que hay formas de reducir los riesgos y de limitar cualquier consecuencia si una donación sale mal.

Control de daños preventivo

"Cuando su reputación está en juego, no quiere terminar tratando de salir del paso, así que esté preparado antes de que suceda", dice Tom Harris, subdirector de la oficina de promoción de la Universidad de la Reina en Canadá. "Imagine un escenario en el que un importante donador se mete en problemas, y piense quién será responsable de tomar las decisiones".

Harris habla de su experiencia institucional. En 2005, la Universidad de la Reina anunció que devolvería una donación de 1 millón de dólares, hecha en el año 2000, del exalumno y ejecutivo David Radler. La Universidad de la Reina también dijo que eliminaría el nombre de Radler del ala de la escuela de negocios y del muro de benefactores después de que Radler se declaró culpable de fraude postal por ser parte de un presunto plan para desviar más de 32 millones de dólares por la venta de varios periódicos controlados por Hollinger International.

El caso de alto perfil, dice Harris, afortunadamente, duró lo suficiente para que la universidad tuviera tiempo de tomar una decisión. Sin embargo, al esperar lo peor -incluso si nunca sucede- las organizaciones pueden pensar y planificar objetivamente "y no tendrán que salir del paso en el fragor de la batalla cuando un caso real podría afectar la toma de decisiones", comenta Tempel.

Medicina preventiva

Una donación comprometedora le puede llegar a cualquiera, así que es mejor estar preparado para lo peor. La importancia de las políticas de revisión de donaciones y de los procedimientos para lidiar con los problemas si surgen, no se puede exagerar. "Involucre a los líderes clave en las conversaciones, no sólo sobre los aspectos técnicos de la aceptación de la donación, sino también sobre los valores de su comunidad", dice Paul Pribbenow, presidente del Colegio Augsburg de Mineápolis y presidente del comité de ética de la Asociación de Profesionales de Recaudación de Fondos. "Luego, establezca las prioridades para asegurarse de que las donaciones y las oportunidades de nomenclatura reflejan esos valores".

Las instituciones con lineamientos integrales de derechos de nomenclatura, como la Universidad de Washington, han establecido una revisión detallada y un proceso de aprobación para cada donación importante. "Queremos asegurarnos de que el nombre de un donador no se aleja de nuestros valores", dice Greg Sheridan, vicepresidente adjunto de programas de participación de la Universidad de Washington.

Además de un elaborado proceso de revisión y aprobación de los derechos de nombramiento, la Universidad de Texas en Austin ahora incluye una cláusula de salida en los acuerdos de donación. Estas cláusulas, según la UT, pueden eliminar el nombre del donador si pudiera "afectar negativamente la reputación, la imagen, la misión o la integridad de la Universidad". Del mismo modo, los nombres de las empresas se pueden eliminar "si cualquiera de sus respectivos funcionarios o directores se ve involucrado en cualquier tipo de violación de ética importante o de cargos penales". Y dada la constante agitación en el mundo de los negocios -con fusiones, adquisiciones y quiebras-, los nombres corporativos se limitan a períodos de 10 años. "Eso nos da una zona de confort, por lo que no estamos casados con nada durante un período muy largo", dice David Onion, vicepresidente asociado de desarrollo institucional de la UT.

Tempel también anima a las instituciones a que publiciten su política una vez que se desarrolle. "Haga que todo sea transparente -para los estudiantes, los profesores, el personal, los recaudadores de fondos y los donadores- para que todos comprendan las razones para aceptar o rechazar una donación".

Principios rectores

La aceptación de donaciones se debe basar en las prioridades de la institución, el hecho de que se haya ofrecido una donación no significa que la institución debe aceptarla. Esta lección viene de James H. Stewart, presidente de la Escuela Preparatoria de Malvern, una escuela católica independiente para varones, de 6º a 12º grados, de las afueras de Filadelfia. En octubre de 2010, Malvern devolvió 700 000 dólares en donaciones después de que el donador, Joseph S. Forte, fue declarado culpable de fraude de inversiones. La escuela se acercó a Forte por primera vez en 2003 después de que su hijo se matriculó como estudiante de primer año. "Nos enteramos de que estaba donando dinero a varias otras escuelas para equipo de gimnasio, así que le pedimos al presidente del Consejo que hablara con él para ver si tenía interés en apoyar a Malvern", recuerda Stewart. En última instancia, Forte prometió 1 millón de dólares para un nuevo centro de fuerza y acondicionamiento, como parte de la campaña "Visión de Malvern" que estaba dirigida a un nuevo centro de artes escénicas.

"En ese momento, todos los que conocíamos nos dijeron que tenía muy buena reputación, incluido el sacerdote de una parroquia. No hubo señales de alerta", dice Stewart, hasta que Forte se presentó en la escuela para decir que se iba a entregar a las autoridades por haber participado en un esquema Ponzi. Con base en las promesas de Forte, Malvern asumió una deuda de 1.1 millones de dólares para construir un centro deportivo. En el momento de su arresto en 2008, Forte había entregado aproximadamente 560 000 dólares de la promesa de 1 millón y había aportado 140 000 dólares para el fondo anual y para otras donaciones a Malvern.

Ahora, Malvern debe pagar el costo total del nuevo centro. "También nos sentimos como víctimas", sobre todo porque la escuela no tenía realmente necesidad de una nueva instalación deportiva, dice Stewart. La escuela había inaugurado un centro deportivo apenas en 1999. "Estábamos operando sin un plan estratégico, así que terminamos aceptando ofertas para cosas que nunca fueron parte de nuestra agenda". La moraleja: Malvern ahora está elaborando un plan estratégico para asegurarse de que acepta dinero para instalaciones y programas que la escuela realmente necesita, no para algo que desea un donador. "Hemos aprendido que no podemos salir corriendo por cualquier persona importante que se presenta con dinero sin antes volver a concentrarnos en Malvern".

Profundizar

Algunos recaudadores de fondos se irritan ante la idea de que deben investigar a los donadores, diciendo que la filantropía tiene que ver con relaciones y que los donadores podrían arrepentirse si las instituciones son demasiado inquisitivas. Pero un número creciente de funcionarios de desarrollo institucional no está de acuerdo y dice que la investigación proactiva podría proteger a los otros donadores de la institución de verse afectados por una sola donación comprometedora.

"Creo que hoy en día investigamos más que hace 20 años", dice Hayashida. "En el pasado, quizá ignoramos algunas advertencias menores; ya no lo hacemos". Por ejemplo, dice, su personal presta especial atención a las demandas relacionadas con los posibles donadores. "En mi experiencia, uno no se hace rico manteniendo contento a todo el mundo, si se es un empresario, es probable que haya procesos judiciales o acusaciones poco halagüeñas. Debo asegurarme de leerlos todos y de que no haya nada que pudiera hacer que un donador se vuelva un imán para la controversia".

Lisa Actor, vicepresidente adjunta para desarrollo institucional del Colegio Westminster de Utah, admite que la investigación intermitente durante el cortejo de un nuevo donador podría haberle ahorrado a la escuela el mal trago cuando firmó un acuerdo de donación por 3.4 millones de dólares en mayo de 2007 con Warren Kyle Foote, quien asistió a la institución durante un semestre en 1998.

"Nuestra investigación inicial no mostró antecedentes de filantropía, ni siquiera una pequeña donación a nuestro fondo anual o a cualquier otra organización", dice Actor. "A veces lo que no se encuentra en la investigación es tan importante como lo que encuentra. Si hubiéramos mirado de nuevo, unos meses más tarde, podríamos haber encontrado otras banderas rojas".

Unos seis meses después de que Foote se acercara a la universidad con grandes ideas de donación, Westminster emitió un comunicado de prensa para anunciar su compromiso de lanzar el Instituto para la Nueva Empresa Warren Kyle Foote. El comunicado llamó a Foote "un empresario exitoso" que era tenía y dirigía "varias empresas exitosas."

En pocos días, "recibimos llamadas de personas que dijeron que Foote les debía dinero o que no era 'bueno tratar con él'," recuerda Laura Murphy, directora ejecutiva de comunicaciones de Westminster. Tenían razón; la universidad nunca recibió un centavo de Foote, quien poco después se declaró culpable de fraude bursátil.

"Debimos haber escuchado las advertencias iniciales", dice Actor, "y buscar otras señales cuando no pudo cumplir su promesa". Lo cual lleva a Actor a un corolario: No se apresure a aceptar los donativos de nuevos donadores potenciales. "La presión para obtener fondos nunca termina", dice Actor. "Tenemos objetivos que cumplir, programas que financiar y bastante entusiasmo cuando un donador parece comprometido. Ahora hemos aprendido ser más cautelosos".

Cambio total

Algunas instituciones como el Colegio Augsburg han encontrado que la mejor manera de manejar un donativo comprometedor es darle buen uso. Pribbenow no era rector de Augsburg en 1988, cuando el colegio quedó atrapado en el incidente de Elroy Stock, pero admite que fue un momento doloroso para la institución. Stock era un exalumno e importante donador, y el colegio estaba considerando nombrar el ala de uno de sus edificios en su honor, hasta que se reveló que era autor de miles de piezas de correo de odio contra las familias interraciales e interreligiosas, incluido el rector de Augsburg en ese momento (su hijo vivía en un matrimonio interracial).

Las cartas eran tan contrarias a la misión de diversidad de Augsburg que la escuela inicialmente consideró devolver la donación de Stock de 500 000 dólares. Sin embargo, los líderes decidieron que no estaban obligados legalmente a hacerlo y que si lo devolvían, tendrían que utilizar fondos de otros recursos. Por lo que la universidad ideó una solución novedosa, dice Pribbenow: Decidió quedarse con el dinero "pero mostrándole al mundo cuáles son los valores que enarbola, que es lo contrario al furioso racismo de Stock". Como el donativo de Stock ya se había utilizado, el colegio inició una campaña para recaudar 500 000 dólares más para crear un fideicomiso que ofrecería becas y orientación a los estudiantes de color. El fideicomiso ya lleva 11 años, y cada año proporciona becas de 5 000 dólares a estudiantes de las minorías. Pribbenow dice: "De una crisis, resultó una situación positiva extraordinaria".

Factores de motivación

Determinar las razones que tiene un donador para hacer una aportación puede ser tan importante como su capacidad para donar. "Además de la capacidad de pago y el carácter del donador, me gusta saber la razón de un donativo", dice Scott Nichols, vicepresidente senior de desarrollo institucional y relaciones con exalumnos de la Universidad de Boston.

A modo de ejemplo, varios recaudadores de fondos apuntan a Michael Milken, el rey de los bonos basura que en 1990 se declaró culpable de delitos bursátiles y fiscales y que pasó casi dos años en prisión. Hoy en día, diversas instituciones de Estados Unidos no tienen ningún reparo en aceptar dinero de Milken, sobreviviente del cáncer de próstata, para investigación médica; pero no podrá encontrar ningún Centro de Ética Empresarial Milken. "Aceptar un donativo para estudios sobre ética de un convicto no parecía correcto, pero entiendo que un donativo para investigación médica podría ser una historia diferente", dice Hayashida.

El mismo principio se aplica a las alianzas con regímenes extranjeros, dice Dearlove de Reading, cuya institución recibió recientemente una propuesta de Irán de colaborar con el departamento de arqueología de la universidad para estudiar la milenaria cultura y la civilización (12 000 años de antigüedad) de la Media Luna Fértil. "Aunque las relaciones del Reino Unido con Irán no son las más segura, los argumentos académicos en este caso son abrumadores", dice Dearlove.

Como declaró Dearlove recientemente en su artículo de The Guardian: "Si tenemos confianza en nuestras motivaciones, entonces tenemos una mayor posibilidad de refutar las críticas que se nos lancen".

En pocas palabras

Último aviso. Los tribunales estatales y federales exigen que las organizaciones de beneficencia devuelvan los donativos provenientes de ganancias mal habidas, informa The Chronicle of Philanthropy. En un proceso legal conocido como recuperación, los síndicos designados por el tribunal tratan de recuperar el dinero en nombre de los acreedores y de los inversionistas defraudados. Devolver el dinero sucio no es tan fácil como parece, en particular cuando una organización sin fines de lucro con poco efectivo ya se ha gastado el donativo. Argumentando que fueron engañadas de la misma forma que las personas defraudadas, algunas de ellas están luchando o impulsando una legislación que proteja a las organizaciones de beneficencia afectadas por los donadores sin escrúpulos. Un servicio social sin fines de lucro habló sobre un donativo problemático recibido, la atención de los medios generó donaciones de reemplazo del público.


Revisión de políticas. La "primavera árabe" trajo consigo una serie de revelaciones embarazosas sobre las relaciones financieras de varias instituciones de educación superior del Reino Unido con los regímenes dictatoriales de la región acusados de violar los derechos humanos. Cuando las controversias comenzaron a surgir, CASE emitió una declaración que destaca principios y políticas bien establecidos sobre los aspectos éticos de la recaudación de fondos para ayudar a las instituciones a asegurarse de que siguen las mejores prácticas en ese sentido. "Las instituciones deben pensar con cuidado de quién reciben donativos y con qué propósito", dice la declaración. Además, el documento proporciona una serie de recursos, desde estudios de casos sobre ética hasta un grupo de muestras de políticas de acuerdos para donaciones.

Preparación para el fracaso. Es útil tener políticas claras y entrenar al personal de recaudación de fondos sobre esas reglas para evitar los donativos problemáticos. Pero ¿qué pasa con los miembros del consejo? Los miembros del consejo de administración de muchas organizaciones sin fines de lucro no saben siquiera que deben recaudar fondos, ya no se diga cómo hacerlo de forma ética. La reciente encuesta de Cygnus sobre donadores: Hacia dónde va la filantropía encontró que sólo el 52% los voluntarios que forman parte de los consejos de las organizaciones que cuentan con personal profesional de recaudación de fondos informó que la donación era un requisito; en las organizaciones que no tienen personal de recaudación de fondos, esa cifra baja al 27%. Sólo el 40% de los miembros del consejo participó en un programa de orientación. Sólo el 39% informó haber recibido capacitación sobre recaudación de fondos, y un 6% dijo que su organización tenía un presupuesto para la capacitación de los miembros del consejo.

Juramento hipocrático para maestrías en administración. Hay un lado positivo acerca de los recientes escándalos empresariales que produjeron donaciones comprometedoras: las escuelas de negocios y los estudiantes se están concentrando más en la ética. Un programa y un libro gratuitos, Giving Voice to Values: How to Speak Your Mind When You Know What's Right de la profesora Mary C. Gentile, del Colegio Babson, ayuda a los estudiantes a desarrollar habilidades sobre lo que deben decir y hacer cuando se enfrentan a un dilema ético. En una vena similar, 5 000 estudiantes de licenciatura y posgrado de negocios han prestado el juramento MBA, creado para establecer estándares más éticos y profesionales para los futuros líderes empresariales. Disponible en MBAoath.org, el juramento pone el bienestar de la sociedad en el corazón de las prácticas empresariales.

Acerca de los Autores Caroline E. Mayer

Harriet S. Meyers es una escritora independiente de Columbia, Maryland.

Comentarios

(1024 caracteres incluyendo espacios)

Para comentar debe estar registrado. Su nombre y la institución se mostrarán junto con el comentario.